de M. Lagriffe
Estos días se ha hablado de la diferencia salarial que existe entre hombres y mujeres. (las mujeres cobran según el INE un 12,2% menos)
La teoría del capital humano, justifica la diferencia salarial diciendo que las mujeres invierten menos en capital humano (en masters, por ejemplo), porque son menos ambiciosas, esperan pasar menos tiempo en el trabajo y muestran un mayor ausentismo porque priorizan las tareas domésticas y el cuidado de la familia. Desde este punto de vista, la diferencia salarial es económicamente eficiente.
Hace un par de semanas a uno de mis compañeros de trabajo la empresa le ha concedido la reducción de jornada por paternidad. Tiene un niño de 1 año y la ley se lo permite.
Cuando nos comentó el tema tomándonos un café, le preguntamos si estaba contento, le felicitamos porque sabíamos que andaba algo preocupado y se fue a anunciarle a su mujer que al final la empresa le habían dicho que sí.
En cuanto salió por la puerta uno de nuestros colegas dijo:
-Muy quemado tiene que estar X con la empresa para hacer esto, lo hace por rebeldía. A este no le ofrecen un ascenso en su vida.
No supe que contestar.
Para empezar, Sr. X está casado con Sra. Y, los dos son técnicos especialistas, y en este caso la Sra. Y gana más que el Sr. X y actualmente tiene mejores perspectivas de promoción.
Sus sueldos no están mal, se pueden permitir una guardería, pero entre el coste de la guardería, el coste de la persona que tiene que ir a buscar al niño después de la guardería, llevarlo a casa y cuidarlo hasta que sus padres vuelvan, y el coste del commuting, la unidad familiar se gasta todo el salario del Sr X.
Parece bastante lógico que, si el tipo de cuidado que le quieren dar al niño no es el de estar en una guardería o a cuidado de otros de 8 a 10 horas, y si una vez hecho los cálculos les sale más barato que el Sr. X reduzca en 2 las horas laborales, tomen esa decisión.
¿Y porque no se pidió la jornada reducida la Sra. Y? pues porque gana más, tan simple como esto.
Y esto que parece tan lógico, ha llevado a que durante 2 semanas (como a los españoles no nos gusta chismorrear), se haya teorizado sobre el hastío de X, sus pocas posibilidades de promoción a partir de ahora, lo poco que va a trabajar y el problema que vamos a tener los demás para cubrir el trabajo que él no haga, sobre lo poco maternal que debe ser Y, sobre el tipo de relación que X e Y deben tener…y por lo que me ha contado Y, las preguntas que le hacen a ella son del tipo ¿ya te fías? (¡de su marido!), ¿no echarás de menos a tu niño?…
Estigmatizado él, estigmatizada ella…
La verdad es que el trabajo sale igual, lo que ha cambiado es que X ya no se toma el café con nosotros, y come en la mesa de tupper. A las 16 le suena el móvil coge sus cosas y se va
¿Esto significa que X es poco ambicioso?, ¿significa que es menos eficiente? ¿O simplemente que su situación familiar es una y que ha tomado la mejor decisión para optimizar sus recursos económicos?
La situación de muchas mujeres es que ganan menos que sus parejas hombres, y la unidad familiar al tener que tomar decisiones racionales y de eficiencia económica, si deben reducir el sueldo un 33% de uno de los dos componentes de la pareja, se decidirán por reducir el sueldo más bajo.
Esto en mi humilde opinión hace que la teoría del capital humano de la que hablábamos antes, sea una profecía auto cumplida, las mujeres tienen dificultades en acceder a ciertas posiciones/ tipos de trabajo por la creencia de que abandonarán sus puestos ante la “llamada de la familia”, lo que les hace tener salarios inferiores a sus parejas, lo que lleva a que, ante la necesidad, tomen la decisión de disminuir ellas y no ellos el número de horas laborales.
Señores, estamos en bucle.
